La Capilla Mayor, que se abre a la nave central por un graqn arco toral, reduce su anchura a poco más de 5 metros y su profundidad es de 4 metros y setenta y cinco centímetros. Dicha capilla se divide en dos tramos, señalados en superficie por delgadas columnas adosadas y se cubre con bóveda de crucería. El testero queda ocupado por un hermoso ejemplar de retablo barroco de tres calles, con abundante profusión de elementos escultóricos casi de bulto redondo que se adaptan a los ochavos de aquél también en altura, al dotársele de cascarón de paños triangulares. En la calle cenrao, a los pies de la imagen titular, se colocan las imágenes de bulto del rey Jayón y su hija y a través de un gran ventanal (lugar en el que se coloca la imagen) queda abierto el Camarín,, estancia de planta cuadrada con pilastras en los ángulos que facilitan el paso a las  pechinas de la cúpula. El acceso a dicho Camarín se logra por una espaciosa escalera que arranca en la Sacristía, estancia también abovedada por cañón sobre lunetos y dividido por dos tramos en fajón, con una superficie de 9,15 x 4,25 mtrs.

 

Los maestros pintores recurrieron a compartimentar el espacio de la bóveda de la nave de la iglesia en grandes recuadros insertos en una retícula formada por una fantasía grotesca a base de figuras femeninas aladas de raíz vegetal y carnosos roleos; de esta forma logran veinticuatro rectángulos que, junto con los dos cuartos de círculo del muro del coro alto, hacen posible el desarrollo de otras tantas escenas del libro del Antiguo Testamento: El Génesis. Cada una de estas escenas se numeran, con números del 1 al 26, para formar determinados bloques, puesto que no siguen linealmente el texto bíblico, y se acompañan de la pertinente leyenda extraída del mismo texto

 

El Camarín, se terminó a finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII, obra que exigió la ampliación de la antigua Sacristía, prolongándose más allá del espacio ocupado por la capilla mayor hasta el límite del propio camarín. Es de planta cuadrada, sobre la que emerge un cuerpo octogonal con linterna de media naranja, de clara influencia barroco-renacentista.

 

La única nave de la ermita se cubre mediante bóveda de cañón de estructura poco frecuente, presentando un diseño con acusado peralte sustitutivo quizá de una anterior cubierta realizada en madera.

 

En 1736, se finalizaron las pinturas de la bóveda del Santuario con un magnífico programa iconográfico desarrollado sobre la bóveda de la iglesia, de autor desconocido aunque probablemente de la escuela llerenense, y evocando de forma directa creaciones de grandes maestros. Por estas fechas debió colocarse también el Retablo Mayor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EL INTERIOR DEL SANTUARIO DE NTRA SRA DEL ARA